->ventanas reflexiones

 

 

¿Como está de limpias nuestras ventanas?

 

 

 

Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.

En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó
a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.

¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero!

Quizás necesita un jabón nuevo… ¡Me agradaría  ayudarla a lavar las sábanas!

El marido miró y quedó callado.

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina
tendía sus ropas al sol y el viento.

Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas
limpiecitas, y dijo al marido:

¡Mira, ella aprendió a lavar la ropa! ¿¿Le enseñaría otra vecina??

El marido le respondió:

¡No, hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana!

Y la vida es así.
Todo depende de la limpieza de la ventana, a través de la cual observamos
los hechos. Antes de criticar, quizás sería conveniente chequear si hemos
limpiado el corazón para poder ver más claro.

Entonces podremos ver claramente la limpieza del corazón de los demás…

 

El ojo misericordioso será bendito.
~Proverbios 22: 9~ 

LA CASA DE LAS VENTANAS DORADAS

 

Esta es una historia muy interesante de un jovencito que vivía
en el extremo remoto de un hermoso valle.
Todas las mañanas, al salir el sol, veía del otro lado del valle una casa
de hermosas ventanas doradas.

Al verse los rayos reflejados del sol, desde el lado opuesto del valle,
el jovencito los contemplaba con admiración y embeleso.
Pensaba cuán hermoso sería vivir en un lugar de tanta elegancia y esplendor.

Entonces miraba las ventanas empañadas de su propia habitación humilde,
y sentía la tenebrosa y abrumadora carga del desánimo.

Con el transcurso de cada día, al ponerse a pensar en la desventaja de
sus circunstancias, más y más aumentaba su disconformidad.
Por último, llegó a ser tan fuerte su anhelo de vivir del otro lado del valle,
que no pudo resistir su empuje.

Decidió abandonar la casa donde había nacido y buscar una vida nueva
en el extremo contrario del valle en la bella casa de ventanas doradas.

Emprendió el viaje al día siguiente muy temprano, y todo el día se esforzó
por seguir adelante.
Al acercarse al otro lado del valle, empezó a buscar su bella casa,
¡pero qué chasco tan grande se llevó al no poder hallarla en ninguna parte!

Como si hubiese intervenido algún poder mágico, la casa de las ventanas
de oro había desaparecido.
El sol estaba a punto de ponerse y pronto oscurecería; se hallaba lejos
de casa, estaba cansado y solo, tenía hambre y temor.

Decidió sentarse para descansar y resolver que habría de hacer.
Al hacerlo, volvió la cara y miró hacia el lado opuesto del valle y el largo
camino que había recorrido.
Apenas podía creer lo que vieron sus ojos. ¡Allá, bañada por la luz del sol
poniente se reflejaba una hermosa luz dorada!

Y he aquí, lleno de sorpresa, descubrió que su propia habitación era la casa
de las ventanas de oro.

Esta historia nos lleva a pensar en como vivimos la realidad de nuestra vida,
cuando agradecemos a Dios por lo que nos dió no Tenemos necesidad de
buscar espejitos de colores.

Si miramos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de cuan bendecidos
somos y cuantas cosas tenemos.
Que seamos agradecidos en todo, que esto es lo que agrada a Dios.

“Quien no se siente agradecido por las cosas buenas que tiene,
tampoco se sentirá satisfecho con las cosas que desearía tener.

El que no aprende el idioma de la gratitud no podrá dialogar con la felicidad.”

DOS EN LA VENTANA

 

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital.
A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora,
para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación.
El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba.
Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias,
sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían
estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse,
pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver
desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas,
en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades,
colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago.
Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas.

Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores
del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia
una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito,
el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba
la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile
que estaba pasando. Aunque el otro hombre no podía oír a la banda,
podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía
el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.


Pasaron días y semanas.


Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles,
encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana,
que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital,
para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado
a la cama al lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y,
tras asegurarse de que estaba cómodo,
salió de la habitación.

Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo,
para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría
de verlo el mismo.

Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama…
y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su
compañero muerto para describir cosas tan maravillosas
a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego
y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó:


“Quizás porque le amaba, sólo quería animarle a usted”

 

 

FRASES

"Uno de los principales objetivos de la educación
debe ser ampliar las ventanas por las cuales
vemos al mundo."
(Arnold H. Glasow)

"Muchas veces vemos nuestros sueños
como vemos el reflejo de la tele en la ventana
de nuestro cuarto y parecen estar fuera de nuestro alcance.
Démonos la vuelta y observemos que nuestros sueños
están tras nuestro, tan cerca como la tele."
(anónimo)

"Los Sueños, son la ventana a los deseos
más profundos del alma."
(anónimo)

"Cuando abro cada mañana la ventana de mi cuarto
es como si abriese el mismo libro en una nueva página..."
(Mario Quintana)

 

La Biblia es una ventana en esta prisión del mundo,
a través de la cual podemos mirar la eternidad.

 

 

                         

*Creada con amor*