Todos sabemos lo que es la pobreza terrenal. En otras palabras, la pobreza implica
no tener la oportunidad de vivir una vida larga, sana, creativa y disfrutar de libertad, dignidad, respeto por sí mismo y de los demás.

La pobreza se concibe como la situación que afecta a las personas que carecen
de lo necesario para el sustento de sus vidas, es decir, que no pueden satisfacer
sus necesidades básicas.

"Bienaventurado el que piensa en el pobre;
En el día malo lo librará Jehová."
~Salmo 41:1~

Pero quisiera hablar sobre la pobreza desde el punto de vista espiritual,
que es realmente la pobreza más importante, ya que es la que define
nuestro futuro eterno.


 

La Pobreza Interior o Espiritual

 

"Bienaventurados (felices) los pobres en espíritu, porque de ellos
es el Reino de los Cielos" (Mateo 5:3)

 

El Reino de los cielos es el lugar que Dios creó desde el principio para el hombre pero que por causa del pecado le quedó vedado.

Allí y solamente allí, puede el hombre realizar su completa felicidad
(o bienaventuranza). En el principio de este inigualable sermón del Monte,
Jesús nos reabre el camino de retorno a nuestro verdadero hogar.

¿Cómo se inicia ese camino de retorno? ¿Quiénes lo transitan?
Jesús nos da la clave: los "pobres en espíritu" o dicho en otras palabras,
los espiritualmente pobres.

¿Quiénes son éstos?. ¡Todos!...entonces ¿todos pertenecen al
Reino de los Cielos y son completamente felices?

No todos los que son pobres espiritualmente.

Sí todos los que se reconocen tales y sienten que esa quiebra e insolvencia espiritual los lleva a la muerte eterna.
Sólo reconociendo nuestra pobreza espiritual es posible que seamos
partícipes de esta bienaventuranza.

Si Ud. se reconoce tal, sepa que Cristo Jesús vino para dar su vida en la Cruz para hacerle partícipe a Ud. de todas sus riquezas espirituales y eternas.

"Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico,
para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos"
~ 2ª Corintios 8:9~

Enos Serra

Para pensar:


«Tú dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad.
Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo» (Apocalipsis 3.17).

 

 
 

 

Creada con amor

 


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