"Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado..."
~ Lucas 24: 5-6a ~

La resurrección de Cristo es perdón para los pecadores,
vida para los que aceptaron su obra en la cruz, y gloria por la
eternidad con Él en los cielos.

 

Cuando declinaba el día, el Señor entregó su vida en la cruz,
para
volver a recobrarla.
Nosotros estábamos también allí representados, pues lo que fue colgado
en el madero era de la misma naturaleza nuestra.

Aquella ofrenda de la tarde fue la pasión del Señor, la cruz de Cristo,
la muerte de la víctima salvadora , sacrificio agradable a Dios.

Aquella ofrenda de la tarde se convirtió, por la resurrección, en
ofrenda matinal.
De la misma manera nuestras oraciones que salen con toda pureza
de nuestro corazón agradecido se eleva como un perfume desde
el altar sagrado.

Ningún aroma es más agradable a nuestro Padre Celestial, que el
que sus hijos le ofrecen en adoración.

Este supremo sacrificio, fue la unión del hombre pecador, con la pureza
y santidad de Dios nuestro creador.

Es por medio de Cristo que nosotros tenemos entrada permanente
en su presencia, y así una plena comunión con nuestro Padre.

 

Gracias Señor porque me PERDONASTE.

Gracias Señor porque me SALVASTE.

Gracias Señor por LA VIDA ETERNA.

 

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana,
vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. 

Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor,
descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra,
y se sentó sobre ella. 

Su aspecto era como un relámpago,
y su vestido blanco como la nieve. 

Y de miedo de él los guardas temblaron
y se quedaron como muertos. 

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres:
No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús,
el que fue crucificado. 

No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.
Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 

E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos,
y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis.
He aquí, os lo he dicho. 

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo,
fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.
~Mateo 28:1-8~

 


*Creada con amor*


Gráficas por Marsha