La oración es para el creyente: además de un honor incomparable, por el hecho
de podernos comunicar con la máxima autoridad del universo, una necesidad imperiosa, insustituible e indelegable, como el mismo Señor Jesús nos enseña
en (Mateo 26:41 Lucas 18:1)

Para Dios también es importante, ya que leemos en
(Proverbios 15:8)

... “La oración de los rectos es Su gozo”.

Pero... ¿Cómo debemos orar?

Uniendo (Lucas 18:9-14 con Mateo 6:5-8), se deduce claramente que los
discípulos tenían una seria dificultad con la oración que les lleva a solicitarle
a Jesús (Lucas 11:1), que les enseñe El a orar.

Ellos habían aprendido a orar en el Templo, las sinagogas o lugares públicos
de encuentros religiosos; oraciones, muchas veces dirigidas mas a los hombres
que a Dios.

Pero ahora tenían un nuevo referente, a Jesús que cuando oraba en público les
daba la sensación de ser transportados al cielo, y cuando volvía de sus largas
horas transcurridas en oración a solas con Dios, traía en su rostro la
resplandescencia del cielo a la tierra que se traducía en una característica de
su persona.

¡Que diferencia tan grande!

¡Cómo no pedirle que les enseñe a orar así!

Jesús antes de enseñarles como debían orar, les dice como no debían hacerlo
con algunos ejemplos: (Mateo 6:5-8).

Que bueno es que sean tenidas en cuenta también por nosotros;
ya que la naturaleza del hombre sigue siendo la misma.

Como tantas otras cosas; también a orar se aprende generalmente
por imitación y en este terreno es sabido que es más fácil copiar
los defectos que las virtudes.

Después de esta valiosa advertencia, les dice:

“Vosotros pues orareis así”. (Mateo 6:9),

Dejando en claro por lo menos dos puntos. “Orareis así”, como les
voy a enseñar, no como aprendieron, tal vez de sus propios lideres religiosos
por mas ilustres y respetables que estos hayan sido.

“Orareis así”. No necesariamente conservando el texto,
pero si el espíritu del mismo.

Es decir, respetando la escala de valores y prioridades expresados
en el mismo.

Vosotros pues, oraréis así:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino.

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación,

mas líbranos del mal;

Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén.
- Mateo 6: 9-13 -

A* DESTINARARIO

B* RELACION CON ÉL

C* CONTENIDO

•  Su Nombre

•  Su Reino

•  Su Voluntad

•  Nuestro pan

•  Nuestros hola pecados (deudas)

•  Nuestras tentaciones

•  Nuestros males

•  Epílogo

DESARROLLO DE LA ORACION

“PADRE NUESTRO”

En primer lugar, Jesús quiere que tengamos en claro que el destinatario
de nuestras oraciones deber ser Dios Padre y no otros.

Esto es lo que nos enseñó Él, y eso es lo que aprendieron sus discípulos y así lo practicaron, por lo que resulta en todas las oraciones mencionadas en las cartas apostólicas.

Tenemos una sola referencia en (Hechos 7:59), de una invocación
a Jesús, de parte de Esteban en el momento de morir; “Señor Jesús recibe mi espíritu”, y las alabanzas al Cordero de Dios (que es Jesús), de parte de los
seres celestiales, en Apocalipsis.

Por lo que surge de la enseñanza de Jesús, y de las páginas del Nuevo Testamento,
tanto Dios Hijo, como Dios Espíritu Santo, tienen funciones fundamentales en la oración, pero no la de receptores.

En segundo lugar , la expresión Padre nuestro, revela la relación que tenemos
con el Dios Padre de la Trinidad Divina.

Es también nuestro Padre.

Esta maravillosa realidad, solamente ha sido posible por el sacrificio
de Cristo en la cruz y Su llegada a nuestra vida.

Cada vez que nos dirigimos a Dios como nuestro Padre;
dos pensamientos cautivan nuestra mente y corazón.

  1. Que el Todopoderoso Dios, creador y sustentador de todo el universo,
    aquel que nuestra mente humana no puede alcanzar
    a concebir por Su grandeza y majestuosa santidad inmaculada,
    se haya dignado hacernos miembros de Su familia, nada menos que en la categoría de hijos, con todos los deberes, pero también con todos sus
    privilegios eternos.

  2. Este segundo pensamiento nos conduce a los pies de la cruz,
    para escuchar de la boca del Unigénito del Padre, el Hijo amado, de quien
    el Padre tuvo total complacencia, (Mateo 3:17),
    aquellas angustiosas palabras que expresan todos los horrores del infierno…

    ”Dios mío… Dios mío, porque me has desamparado”

    Este precio tuvo que ser pagado para hacernos sus hijos:
  3. •  ¡Que el verdadero Hijo de Dios, el Amado,
    y obediente Hijo, fuera desamparado a fin de ampararnos a nosotros
    pecadores!

•  Él auténtico Hijo tuvo que dirigirse a su Padre, no como Padre sino como Dios, para que nosotros que no teníamos derecho a dirigirnos a El como Dios, podamos hacerlo ahora con el nombre tan familiar y dulce de Padre.

“QUE ESTAS EN LOS CIELOS ”

Esta expresión nos ayuda en no extralimitarnos en el concepto de confianza
por lo que significa haber sido hechos hijos de Dios.

•  No somos iguales o casi iguales a Él.

•  No estamos a la misma altura.

•  Él es Divino, nosotros humanos.

•  Nosotros aun habitamos la tierra con todas nuestras limitaciones y vulnerabilidad.

•  Él habita y tiene Su Trono en los cielos.

Estamos habilitados a acercarnos a Él con confianza, pero también
con reverencia y alto grado de respeto.

La conciencia de Su Santidad y de nuestra pecaminosidad,
determinará el grado de humildad que debemos tener al presentarnos
a Él en oración.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

Mas que un pedido, estas palabras expresan el sentir de nuestra alma,
al encontrarnos ante Su excelentísima y santísima presencia, como aquellos seres celestiales de (Apocalipsis 4:8,) que día y noche proclamaban la Santidad de Dios.

La oración es en primer lugar para adorar y dar gloria a nuestro Dios.

La exaltación de la Dignidad de su Nombre (Persona) debe ser el motivo
de mayor importancia e interés en nuestras oraciones.

Cuando nuestras oraciones se centran mayormente en darle
gracias por lo recibido y pedir lo que creemos necesitar, en lugar
de centrarnos en Él, no estamos haciendo otra cosa que mostrar nuestra miseria
y pobreza espiritual.

Cuando oramos no estamos ante el “abastecedor” de nuestras necesidades,
estamos ante el Santísimo Dios Todopoderoso, lleno de gracia y amor.

Este es el primer punto de importancia:
“Santificado sea Tu Nombre”

“ VENGA TU REINO ”

La más urgente e importante necesidad que tiene el mundo, incluyéndonos
a nosotros con todas nuestras necesidades, es la instauración del Reinado de Cristo,
(esto es su segunda venida) para poner fin a todos los males que nos aquejan,
en especial el pecado que es el generador de todos los males.

Todos los remedios humanos a nuestro alcance, solo son paliativos, soluciones pasajeras.

En (Romanos 8:22), dice que toda la creación espera ese día con gemidos como
la mujer que está de parto.


En (Romanos 8:19) leemos, que este es un “Anhelo ardiente”;
¿Cuánto ardor ponemos en esta expectativa nosotros?,
o nuestra mayor esperanza está puesta en que Dios nos resuelva
determinados problemas.

Este ruego...”Venga tu Reino”, tiene un segundo aspecto,
que es pertinente a nuestro presente.

Jesús dijo: “Que el Reino de Dios, ya está entre nosotros”.
(Lucas 17:21).

Esta declaración se aplica al evangelio cuando es recibido por las personas,
y estas son transformadas por su gracia y poder,
y sus vidas se ajustan a las leyes de este Reino,

Que las encontramos por ejemplo agrupadas en el Sermón del Monte.
(Mateo. Capítulos. 5 al 7)

Esta convicción debe impulsarnos a vivir vidas más santas para poder ser
sembradores de la preciosa semilla, el Evangelio.

No olvidemos, Jesús al enseñarnos a orar, nos marcó como segundo punto
en importancia este “Venga tu Reino”.

“ SEA HECHA TÚ VOLUNTAD ”

¡Cuantos fracasos, lágrimas, dolores y sufrimientos, por hacer las cosas
según nuestro criterio y voluntad!

Jesús nos enseña que la oración no es el medio por el cual le decimos a Dios
lo que debe hacer, ni para que selle con su bendición nuestros planes y decisiones.

Así lo han hecho por ejemplo, algunos ilustres hombres de la antigüedad,
y su final fue, en algunos casos dramáticos, y en otros vergonzosos;
en la actualidad no hay mayores variantes.

La oración que nos enseño Jesús, es para que Dios nos revele
cuales son Sus planes, proyectos, estrategias, caminos, formas, en fin Su voluntad,
para que nosotros seamos fieles ejecutores de ella.

Pero claro, eso requiere mucho tiempo a solas con Él.

Tiempo que no tenemos, porque estamos ocupados en la realización
de nuestros proyectos, o para distraernos a causa del cansancio
que esto nos produce.

La búsqueda de la voluntad de Dios, es de fundamental importancia,
tengámoslo presente en nuestras oraciones y siempre...

“ EL PAN NUESTRO DE CADA DIA DÁNOSLO HOY ”

  Luego de haberle dado a Dios el lugar que le corresponde,
comenzamos a ocuparnos de nosotros y nuestras necesidades.

•  EL PAN

Cuando decimos “pan”, no estamos pensando únicamente en ese preciado
e insustituible alimento.

En esa palabra estamos incluyendo todas nuestras necesidades básicas,
esencialmente, comida, bebida, abrigo, etc.

Este pedido tiene ya su respuesta asegurada de acuerdo a lo que Jesús expresó
en (Mateo 6:25-26-33)

Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer
o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.
¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros;
y vuestro Padre celestial las alimenta.

¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todas ESTAS cosas os serán añadidas.


•  NUESTRO DE CADA DÍA

Esto nos recuerda al pueblo de Dios en sus 40 años de travesía
por el desierto.

Todas las mañanas como un gran rocío, Dios enviaba el mamá;
Sustituto del pan, y el encargado de cada familia debía salir a recoger su porción
correspondiente al número de miembros de su familia, y solamente la cantidad
necesaria para el día.

Todo lo recogido de más, al otro día estaba en mal estado.

¡Que buen antídoto a nuestra avidez de acumular!,
porque no sabemos que nos puede suceder.

Lejos de justificar la indolencia, revela nuestra confianza en Dios.

“Que nuestra oración sea, Señor enséñanos a confiar en Ti,
cada día”

•  DÁNOSO HOY

….Este plural no obedece solamente a una regla gramatical, por tratarse
de que la enseñanza va dirigida a un grupo, bajo la luz de las Escrituras,
vemos que este plural, debe ser incorporado en cada cristiano como una
vivencia práctica.

El proyecto de Dios al salvarnos y hacernos Sus hijos,
no fue tener hijos aislados uno de otro viviendo su individualidad.

Dios creó una familia, Su familia.

Y un principio infaltable para una familia sana y armónica,
es la eliminación del YO y el MÍ , y la adopción del NOSOTROS y NUESTROS.

Este plural, a la luz de (Romanos 5:5) no debe ser limitado a nuestra familia
biológica o espiritual, sino a toda la familia humana.

El amor que Dios puso en nuestros corazones, es Su amor, y como tal no puede ser
dosificado o limitado, es universal, por lo tanto sin fronteras.

“Señor haznos portadores de Tu amor y sentido de fraternidad
en medio de nuestra sociedad”.


“ PERDÓNANOS ”

Este segundo pedido que tiene que ver con nuestras necesidades temporales,
está relacionado al área anímica de nuestro ser, vale decir nuestras emociones,
voluntad y mente; que son las que más directamente se comunican con el mundo exterior dominado por el gran usurpador Satanás, y por lo tanto vulnerables
a sus ataques y propensos al pecado.

Ahora bien, ¿en qué consiste el problema?

En que nuestra alma habita en un cuerpo que aun no ha sido redimido, y por lo tanto
sujeto al pecado, y este crea en nosotros sentimiento o conciencia de culpa,
que llega a perturbarnos hasta la pérdida de la paz interior, la comunión con Dios
y la relación con nuestros semejantes.

El sentimiento de culpa por el pecado, suele ser tan destructivo,
como la peor de las enfermedades.

Debemos poner remedio de inmediato, pidiendo perdón a Dios y a quien hemos ofendido.

El remedio Bíblico lo encontramos en (1° Juan 1:5-10),
necesitamos una dosis diaria.

…… 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad…..

“No olvidemos de incluirlo en nuestras oraciones”.

  “ COMO NOSOTROS PERDONAMOS ”

Para sentirse libres es necesario no tener cuentas pendientes, ni que debamos,
ni que nos deban.

Sobre esta cuestión del perdón, Jesús hace una aclaración posterior,
que es necesario tener en cuenta en (Mateo 6: 14-15) dice que:

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Una lectura de esta declaración es que el perdón otorgado, determina
la sensación del perdón obtenido, esto quiere decir que nunca nos sentiremos
totalmente perdonados mientras no hayamos totalmente perdonado a nuestros ofensores.

Usualmente el argumento es que para perdonar me tienen que pedir perdón.

El pedir o no perdón, condiciona al ofensor, pero no debe condicionar al ofendido
a otorgar su perdón.

El cristiano debe tener una actitud de perdón incorporada a su vida
permanentemente e incondicionada.

Si el ofensor reconoce y pide perdón, la relación quedara restablecida,
si esto no sucede el ofendido se sentirá libre de culpa porque el ya ha perdonado.

“Busquemos sentirnos libres de repetir esta frase
en nuestras oraciones siendo perdonadores”.

“ NO NOS METAS EN TENTACIÓN ”

Aunque nos resulte un tanto contradictorio este pedido, tenemos clara conciencia
de que la tentación nunca proviene de Dios.

Una declaración determinante la encontramos en (Santiago 1:13…)
”Dios ni puede ser tentado, ni tienta a nadie”.

Contrariamente a la prueba, que siempre es para refinar nuestro carácter cristiano,
la tentación siempre es un intento para arruinar nuestra vida.

Satanás es el generador de las tentaciones y posee múltiples agentes en este
mundo dedicados a esta tarea, y algunos se hallan latentes en nuestro propio
interior; soberbia, egoísmo, ambición desmedida, avaricia, pasiones, etc.

Para contrarrestar los ataque que recibimos de estos agentes satánicos,
externos e internos, la estrategia definitiva la encontramos en
(Efesios 6:10-18 y Santiago 4:7).

En Santiago dice “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

ORACION:
“Señor ayúdanos a darle a Tu Espíritu el lugar prominente en nuestra vida”.

“ LIBRANOS DEL MAL ”

Somos consientes de nuestra fragilidad y vulnerabilidad, expuestos a toda clase
de males, accidentes, enfermedades, desgracias, desencuentros,
pérdidas de todo tipo, muerte; y que el único que nos puede librar es Dios,
de modo que la pertinencia de este pedido queda perfectamente justificado.

Cuando leemos o decimos: “líbranos de mal”, sin temor a violentar el texto,
podemos interpretar (librarnos del maligno, es decir Satanás)
que es el generador de todos los males.

Siendo sí y sabiendo lo que dice la Palabra de Dios en (1° Pedro 5:8) qué;
“anda alrededor nuestro como león rugiente para devorarnos”,
este ruego “líbranos de mal” debe ser hecho aun con mas firmeza
y perseverancia.

De lo que debemos tener conciencia, es que Satanás no se conforma
con los males enumerados, dirigidos a nuestra vida carnal, sino que su objetivo principal son los males de carácter espiritual, que afectan a nuestra vida en Cristo,
que es eterna.

Nuestra oración debe ir acompañada de actitudes decididas a no dejarle ningún espacio
disponible para que Satanás pueda realizar su obra destructiva.

En (1° Pedro 1:14-15), nos dice: como hijos obedientes, no os conforméis
a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, como Aquel
que os llamó es Santo, sed vosotros también santos.

“PORQUE TUYO ES EL REINO, EL PODER Y LA GLORIA, POR TODOS LOS SIGLOS”

  La oración comienza dando a Dios la prominencia, y termina del mismo modo.

•  Todos los reinos de la tierra le pertenecen.

•  Todo el poder del universo está en sus manos.

•  Toda la gloria de los cielos no alcanza para expresar lo que merece.

•  Todo esto no por un tiempo, sino por toda la eternidad.

MARAVILLOSA GRACIA.

Él, lo ha querido compartir con nosotros, pecadores redimidos
por la sangre de Cristo derramada en la cruz del calvario.

 

Santificado sea Su Nombre….. amén.

  Enos N. Serra





*Creada con amor*
01-05-06