¿Por que en la oración nos preocupamos de tantas cosas
y nos preocupamos como hemos de orar,
temiendo que nuestras plegarias no procedan con rectitud,
en lugar de limitarnos a decir como el salmo:

“Una cosa pido al Señor, y esos buscaré;
habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor contemplando su santo templo”

En aquella morada, los días no consisten en el empezar
y en el pasar uno después del otro, ni el comienzo
de un día significa el fin del anterior.

Todos los días se dan simultáneamente, y ninguno
se termina allí donde ni la vida ni sus días tienen fin.

No encuentro un lugar seguro para mi alma mas que
en Ti, en quien se recogen rodas mis disipaciones
y donde nada de lo mío se aparta de Ti.

La verdad proclama:
Antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan (Mateo 6:8),
y sin embargo, practicamos la oración.

Al confesar en tu presencia nuestras miserias
y tus misericordias para con nosotros,
manifestamos nuestros sentimientos hacia Ti,
para que lleves a cabo nuestra total liberación
que ya has comenzado, y para que dejemos de ser
desgraciados en nosotros y felices en Ti.

Tu quien nos ha llamado a ser pobres en espíritu,
mansos, hambrientos y sedientos de justicia,
misericordiosos, limpios de corazón y pacíficos.

No hay que decir, como algunos piensan, que orar largamente
sea lo mismo que orar con vana palabrería.

Una cosa en efecto, son las muchas palabras y otra cosa
el afecto perseverante y continuado.

Porque del mismo Señor esta escrito que pasaba la noche
en oración y que oro largamente; con lo cual,
¿Que hizo sino darnos ejemplo, al orar oportunamente
en el tiempo, aquel mismo que, con el Padre, oye
nuestra oración en la eternidad?

Si algo acontece en contra de lo que hemos pedido, soportémoslo
con paciencia y demos gracias a Dios por todo,
sin dudar en lo mas mínimo de que lo mas conveniente para nosotros
es lo que sucede según la voluntad de Dios, y no según la nuestra.

De esto nos dio ejemplo Jesús cuando en su pasión dijo:

Padre, si quieres pasa de mi esta copa , pero, con perfecta
abnegación de la voluntad humana que recibió al hacerse hombre, añadió:
más no se haga mi voluntad sino la tuya

Puede resultar extraño que nos exhorte orar aquel
que conoce nuestras necesidades antes de que se la expongamos,
si no comprendemos que nuestro
Dios y Señor no pretende que le descubramos
nuestros deseos, pues el ciertamente no puede
desconocerlos, sino pretende que,
por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear,
para que así nos hagamos mas capaces de recibir
los dones que nos prepara.

Sus dones, en efecto, son muy grandes y nuestra capacidad
de recibir es pequeña e insignificante.

Ciertamente, en medio de las tribulaciones que pueden
ocasionarnos provecho o daño, no sabemos como debemos orar;
porque como dichas tribulaciones nos resultan duras
y molestas, y van contra nuestra débil naturaleza,
todos coincidimos naturalmente que se alejen de nosotros.

Pero, por el amor que nuestro Dios y Señor nos tiene,
no debemos pensar que si no aparta de nosotros aquellos contratiempos,
es porque nos olvida; sino mas bien por la paciente tolerancia de estos males,
esperemos obtener bienes mayores;
y así en la debilidad se muestra perfecto
su poder.

Quien pide al Señor aquella sola cosa primordial,
es decir la vida dichosa de la gloria, y esa sola cosa busca,
éste pide con seguridad
y pide con certeza, y no puede temer que algo le sea
obstáculo para conseguir lo que pide, porque pide aquello sin lo cual
de nada le aprovecharía cualquiera otra cosa que hubiera pedido,
orando como conviene.

Esta es la única vida verdadera, la única vida feliz:
contemplar eternamente la belleza del Señor, en la inmortalidad
e incorruptibilidad del cuerpo y del espíritu.

En razón de esta sola cosa, nos son necesarias todas las
demás cosas.

Quien posea esta vida poseerá todo lo que desee
y allí nada podrá desear que no sea conveniente.

Orad sin cesar

  1. Porque Dios lo manda.

  2. Porque la oración es agradable a Dios.

  3. Porque debe sernos agradable hablar con Dios.

  4. Porque podemos presentarle nuestras necesidades.

  5. Porque la oración es una defensa contra la tentación.

  6. Porque la oración es un consuelo.

  7. La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios,
    una dulce conversación entre la criatura y su Creador.

"La oración abre los ojos del alma, le hace sentir la magnitud de su miseria,
la necesidad de recurrir a Dios y de temer su propia debilidad".

"Por muchas que sean las penas que experimentemos,
si oramos, tendremos la dicha de soportarlas enteramente resignados
a la voluntad de Dios; y por violentas que sean las tentaciones,
si recurrimos a la oración, El hará que las soportemos".

"Sin este cimiento fuerte (de la oración) todo lo que
se edifica es falso".

"La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios,
mediadora entre Dios y los hombres.
Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables;
por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible".

                          

*Creada con amor*