Los recuerdos no mueren,
 los recuerdos son la raíz del alma y el nutriente
de nuestros actos presentes.
No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.

La ternura de los recuerdos invade nuestro ser continuamente;
sabemos que no es fácil evitarlos, es por eso que tenemos
que llenar nuestra vida de cosas que cubran aquellos momentos
vividos, que no han traído alegría a nuestra vida ni dulzura a
nuestro corazón.

 

Hay muchos recuerdos que los guardamos
como un verdadero tesoro dentro de nuestro corazón.

Si buscamos en nuestros recuerdos los que han dejado
un sabor duradero, si hacemos un balance de las horas
que han valido la pena, siempre nos encontramos con aquellas
que nos han llenado de alegría y emoción.

Nuestros recuerdos son un tesoro que Dios puso
en nuestro corazón para que al seguir nuestro camino
podamos escoger lo bueno y lo malo, para mejorar el mismo.

Hoy queremos queremos regalarte un puñado
de hermosos recuerdos, aquellos que nos han hecho reir,
aquellos por los cuales hemos llorado, y tambien aquellos que
han sido el pulsor en nuestra vida de proyectos, y actitudes
que han sido de grande bendición.

Recordemos cuantas veces hemos sido mimados
por nuestra propia familia, por nuestros amigos,

incluso por gente que pocas veces hemos tratado...
pero especialmente y es lo más importante

cuantas veces hemos sido mimados por los brazos amorosos de Dios
y por el amor de nuestro Señor Jesucristo.

 

Siempre recordemos lo que..

"La Palabra de Dios nos dice:"

¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre,
o desnudez, o peligro, o espada? 

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores
por medio de aquel que nos amó.
 
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,
ni la vida, ni ángeles, ni principados,
ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 

ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada
nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
~Salmos 8: 35-39~

Ahora si podemos reposar tranquilos aunque
vengan a nuestra mente los diferentes recuerdos,
Dios no da la seguridad que el El es nuestro refugio eterno.

Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
Seguridad mía desde mi juventud.
~Salmo 71:5~


 



*Creada con amor*

 

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