"Alabaran al Señor los que le buscan"

Porque los que le buscan lo encuentran,y, al encontrarlo, lo alaban.

Haz, Señor, que te busque invocándote, y que te invoque creyendo en ti,
ya que nos ha sido predicado.

Te invoca, Señor, mi fe, la que tú me has dado, la que tú me has inspirado
por tu Hijo hecho hombre.

"Venid a mí, y yo os haré descansar"

¿Quien me dará que pueda descansar en ti?

¿Quien me dará que vengas a mi corazón y lo embriagues con tu presencia,
para que olvide mis males y te abrace a ti, mi único bien?

¿Quien eres tú para mi? Sé condescendiente conmigo, y permite que te hable.

¿Que soy yo para ti, que me mandas amarte y que, si no
lo hago, te enojas conmigo, y me amenazas con ingentes infortunios?

¿No es ya suficiente infortunio el hecho de no amarte?

"En tú presencia, hay plenitud de gozo"

Lo que sé de mí, lo sé porque tú me iluminas, y lo que de mí
ignoro no lo sabré hasta tanto que mis tinieblas se conviertan en mediodía
ante tu presencia"

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y tú estabas dentro de mí y yo fuera, y así por la fuerza te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.

Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillaste y resplandeciste,
y curaste mi ceguera: exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia
la paz que procede de ti.

"Yo soy el camino la verdad y la vida"

Yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti,
y yo no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía:

¿Quién me dará descansar en ti?

¿Quien me dará que vengas a mi corazón y lo embriagues, para que olvide mis maldades, y me abrace contigo, único bien mío?

¿Que es lo que eres para mí?
Apiádate de mí para que te lo pueda decir:

¿Y que soy yo para ti para que me mandes que te ame?

Dime por tus misericordias, Señor y Dios mío, qué eres para mí.
Di a mi alma: "Yo soy tu salud".

Que yo corra tras esta voz y que te dé alcance.

No quieras esconderme tu rostro.
Muera yo para que no muera y pueda así verlo.

"Cercano está a los que le invocan"

¿Como invocaré a mi Dios y Señor? Porque, al invocarlo,
lo llamo para que venga a mí.

Y ¿A qué parte de mi ser puede venir el Dios que ha hecho el
cielo y la tierra?

¿Es que hay algo de mí, Señor Dios mío, capaz de abarcarte?

¿Es que pueden abarcarte el cielo y la tierra que tú hiciste,
y en los cuales me hiciste a mí?

O ¿es que el hecho de que todo lo que existe pueda abarcarte?

Aquí estoy, Dios mío, delante de Ti a quien no miento.
Como hablo, así es mi corazón; Tú alumbrarás mi lámpara.
Señor Dios mío, tu iluminarás mis tinieblas.

Desde el día en que te conocí, no te he olvidado,
donde he encontrado la verdad, allí he encontrado a mi Dios,
la mismísima verdad.

De esta verdad no me he olvidado desde el día en que la conocí;
Por eso desde que te conocí resides en mi memoria, en ella te
encuentro, y estas son mis alegrías santas que me ha regalado
tu misericordia al poner tus ojos en mi pobreza.

"Grande eres Señor, y digno de suprema alabanza".




 
 
 

*Creada con amor*