"Bienaventurados (felices) los pacificadores  
porque ellos serán 
llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9)
 

 

En un mundo con tanta violencia las personas que promueven la paz
deben ser objeto de nuestra mayor simpatía, estímulo, apoyo, reconocimiento
y siempre será insuficiente el homenaje que le tributemos.

No nos cabe ninguna duda que el mismo Dios se encarga de premiarlos.

Lo lamentable es que a pesar del esfuerzo para conseguir la paz entre personas,
instituciones o pueblos, los resultados sean tan desalentadores.

El motivo está en la raíz del problema; y la causa es la enemistad del hombre con Dios,
por no someterse a Su autoridad.

Pero Dios que nos ama, tomó la iniciativa de la reconciliación y envió a su Hijo Jesucristo
(el Príncipe de Paz, Juan 19:6)

"Y por medio de el reconciliar consigo todas las cosas...haciendo la paz
mediante la sangre de su cruz" (Colosenses 1:20).

El proceso de la paz en el mundo es el siguiente:

1.      El hombre se reconcilió con Dios.  

2.      Dios pone su paz en el corazón del hombre.  

3.      El hombre, al experimentar la paz en su vida, la puede compartir con
los que le rodean.


Los pacificadores de la bienaventuranza, son los que comparten la paz
de Dios con sus semejantes para que ellos también tengan paz.

Éstos por la  semejanza de su comportamiento serán llamados hijos de Dios.


"Mas él herido fue por nuestras rebeliones,

molido por nuestros pecados;
el castigo de nuestra paz fue sobre él
y por su llaga fuimos nosotros curados"
  ~Isaías 53:5~

  Enos Serra

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