"El Señor Jesús conoce todo acerca de nosotros,
y sin embargo nos ama".

A pesar de ser malas las obras de los hombres,
la misericordia de Dios no abandono a los seres humanos.

Y Dios envio a su Hijo para que nos rescatara,
no con oro o plata, sino con a precio de su sangre,
la sangre preciosa de aquel cordero sin mancha.

Tal ha sido, pues, la gracia que hemos recibido.

Vivamos, por tanto, dignamente, ayudados por la gracia
que hemos recibido y no despreciemos la grandeza del
don que nos ha sido dado.

Mucho es lo que Dios nos promete;
pero en mucho mas lo que recordamos
que ha hecho ya por nosotros.

¿Donde estabamos, o que eramos cuando Cristo murio
por nosotros, pecadores?

¿Quien dudara que el Senor haya de dar vida a sus santos, siendo asi que les dio su misma muerte?

¿Porque vacila la fragilidad humana en creer que los hombres viviran con Dios en el futuro?

Mucho mas increible es lo que ha realizado:
que Dios ha muerto por nosotros.

Un medico extraordinario ha venido hasta nosotros
y todos nuestros pecados ha sido perdonados.

Si volvemos a enfermar no solo nos danaremos
a nosotros mismos, sino seremos ademas ingratos
para con nuestro medico.

Sigamos pues, la senda que el nos indica e imitemos,
en particular, su humildad, aquella humildad por la cual
el se rebajo asi mismo en provecho nuestro.

Esta senda de humildad nos la ha ensenado el con sus palabras, y para darnos ejemplo, el mismo anduvo en ella, muriendo por nosotros.

Para poder morir por nosotros siendo como era inmortal,
la Palabra se hizo carne y habito entre nosotros.

Asi el que era inmortal, se vistio de mortalidad para poder morir por nosotros, y destruir nuestra muerte con su muerte.

Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigenito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque no envio Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por el.
~San Juan 3: 16-17~

 


*Creada con amor*