Homesick

 

 

No le bastó a Dios indicarnos el camino por medio
de su Hijo: quiso que él mismo fuera el camino,
para que, de su mano, tú camines con él.

¿Quien puede conocer los tesoros de sabiduría y ciencia ocultos en Cristo y escondidos en la pobreza de su carne?

Él, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para que por su pobreza nosotros fuésemos enriquecidos.

Al asumir nuestra condición mortal, destruyendo así la muerte, se mostró en pobreza; pero con ello nos garantizó las riquezas futuras, sin perder las que había dejado.

Nosotros los cristianos, en comparación con los infieles, somos luz.

No obstante, porque el día en que vivimos es todavía noche en comparación con aquella luz a la que esperamos llegar, el Apóstol Pedro nos dice, que vino sobre Cristo aquello que decía:
"Este es mi hijo amado en quien me complazco".

Y nosotros mismos oímos esta voz venida del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.

Pero, como nosotros no estábamos allí y no oímos esta voz del cielo; cuando venga nuestro Señor Jesucristo ya no tendremos necesidad de lámparas, no será necesario que se nos lean los libros proféticos ni los escritos del Apóstol, ya no tendremos que indagar el testimonio de Juan, y el mismo Evangelio dejará de sernos necesario.

Ya no tendrán razón de ser todas las Escrituras que en la noche de este mundo se nos encendían a modo de lámpara,para que no quedáramos en tinieblas.


Más adelante, cuando este cuerpo sea hecho inmortal e incorruptible, cesará toda tentación.

¡Feliz el Aleluya que allí entonaremos!

Será un Aleluya seguro y sin temor, porque allí no habrá ningún enemigo, no se perderá ningún hermano

Allí, como ahora aquí, resonarán las alabanzas divinas;

Pero las de aquí proceden de los que están aún en dificultades, las de allá, de los que ya están en seguridad;

Aquí de los que han de morir, allá de los que han de vivir para siempre;

Aquí de los que esperan, allí de los que ya poseen;

Aquí de los que están todavía en el camino,
allá de los que ya han llegado a la patria.

 

 

Meditad en que hay un hogar,
en la margen del río de luz;
Donde van para siempre a gozar
Los creyentes en Cristo Jesús.

Meditad en que amigos tenéis,
de los cuales marchamos en pos;
Y pensar en que al fin los veréis
en el río de Dios mas allá.

En que mora Jesús meditad,
donde seres que amamos están;
Y a la patria bendita mirad
Sin angustia temores ni afán.

Reunido a los míos seré,
mi carrera a su fin toca ya;
En mi hogar celestial entraré
donde mi alma reposo tendrá.

 

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*Creada con amor*